Mapas y Esquemas
Zona central de la serranía

LA CUESTION DE LOS NOMBRES. Bien conocidos son los casos en los que palabras en lenguas indígenas fueron simplificadas o transformadas para que fueran más fácilmente pronunciadas por una boca acostumbrada a hablar el castellano. A veces por asimilación fonética y cultural, donde una palabra indígena se adapta a algo familiar a los hispanos, por etimología popular, es decir, cuando la gente reinterpreta una palabra desconocida a partir de lo que suena similar, como error de transcripción por parte de cronistas o escribas españoles, o también como un intento de hispanización, para hacer que nombres indígenas suenen “más españoles”. Allí tenemos a pochocacauatl que se difundió como chocolate, o el nombre náhuatl del gobernante Motecuhzoma que se difundió Montezuma. En Córdoba, la provincia de Tuyanga-Pichi, dos tótems animales, se difundió, a nuestro entender, del modo más pronunciable de Tulián-Cabiche. Con intenciones más sombrías y con el doble fin de ridiculizarlo, el dios azteca Huitzilopochtli se difundió como Huichilobos. En otras ocasiones tenemos palabras toponímicas que recordaban a cosas ridículas en castellano por lo que se recomendó su mutación. Un caso conocido es el del pueblo de Chuto en el norte cordobés, que fue intencionalmente transformado a Villa de Soto, ya que chuto es un término muy vulgar para el castellano de entonces, con un significado de tonto o vulgar, mientras que Soto es un apellido español que refiere al bosque.
En ese y otros casos, las palabras recuerdan vaga o claramente a alguna palabra ya existente en castellano y no son pocas las veces en que se favorece el cambio, ya que esas transformaciones hacia apellidos o palabras conocidas en castellano facilitan la incorporación cultural y permitieron a los colonizadores a controlar, recordar y narrar el mundo indígena en términos comprensibles para ellos. Otro caso conocido es el de la localidad de San-Cala (río-sierra) se transformó en San Carlos.
En este contexto, aunque jamás podremos probarlo, es posible que los indígenas advirtieran a Cabrera acerca de la peligrosidad de la zona donde asentó el primer fuerte en los bajíos inundables de General Paz, a orillas del Suquía, señalando al fuerte con la palabra Coro-ba (aguada pantanosa), y que a Cabrera le recordara rápidamente la zona de origen de su esposa Luisa, la Córdoba española, fijando el nombre y la explicación con esto último.
Otro término interesante lo aporta la partícula Ha. Buscando palabras similares en Córdoba, donde tenemos una toponimia más conocida, gracias principalmente al espíritu compilador y analítico de Aníbal Montes (1950) nos encontramos con las localidades de Ha-lon Tuspi, Ha-lon Yas, Ha-lon Tilara y Ha-mal tuspi, entre Achala y Panaholma. También hallamos en la zona de Soto y Cantapas los pueblos de Ha-tan Hen-en y Ha-tan Sacat y Ha-tini Guache, donde Ha-tan, como Ha-lon, podría ser una clasificación territorial en idioma hen-ia. De ese modo es posible entender a la partícula Ha como territorio, con las variedades (subdivisiones?) de los ha-lon y los ha-tan. También se hace interesante en este contexto el pueblo mencionado como Paltan-Ha, que en este contexto podría referir a un territorio Palta en Córdoba, de lo que hablamos en el libro 3.
Es notorio que en la zona de Calamuchita y Conlara, zona kamiari, ya no existe al comienzo de las palabras el término Ha-, lo que marca con claridad el cambio de idioma hen-ia por el kamiari.
Distinto es el uso de la partícula Hal al final de la palabra, como Chochocona Hal, al oeste del territorio de los Tulián-Cabiche que, aunque se parece un poco a la terminación “hao” o “ahao” de los pueblos kakanes, puede ser del mismo modo aproximada a la terminación “halo” como palabra afín al agua, quizás laguna.
En el caso de que estuviéramos en lo cierto, la partícula Ha o Ja, parecería ser equivalente a Tierra o territorio, y Ha-hen el territorio de los hombres, o de los hen, llevándonos a que la parcialidad de los uluma-hen, sería la de los hombres de los algarrobos (ulum).
Aunque no hemos dado con documentos que resuelvan el uso de las derivaciones de la partícula “hen”, una comparación con otros vocablos autonominadores sugieren la siguiente hipótesis, que usaremos aquí, pero que no podemos confirmar:
-hen: persona
-hen-en: gente (plural)
-hen-ia: lengua de la persona, idioma.
-ha-hen: territorio de la gente (por lo dicho más arriba).
Imagen: un mapa de los publicados por Aníbal Montes con la zona central de la serranía. Se incluye solo a fines ilustrativos.
Cerco al Estado Diaguita
En azul los territorios donde el Imperio Inca poseía alguna de las modalidades de dominación; a saber, agentes delegados (qaraqara de Bolivia. diaguitas de Chile y tonokotés de Santiago del Estero), colonos o mitmakuna (entre muchos otros, pulares, chimúes, cuyos, kaniaris, sacats etc. la mayoria de Perú y Ecuador), y grupos étnicos locales, aliados o clientes del Estado Inca (principalmente de lengua arawak, como tonokotés, chanás y chané, a quienes los incas llamaban “chunchos”). En rojo, el expansionismo guaraní. En azul, el inca con flechas señalando la instalación de mitimaes. Mapa de elaboración propia en “El Plan Inca para neutralizar a los diaguitas” (Picciuolo Valls y Apesteguía).
Espacio de lenguas Het

Arco de pueblos nómadas de las pampas. Los nombres grandes son los grupales, de mayor precisión. Los grupos menores solo se incluyen como referencia y sin precisión cartográfica. Acerca de la conjunción de los grupos pampas de Argentina y Uruguay hay discusión pues sus idiomas tienen diferencias, y muchos han migrado entre Entre Ríos y Uruguay, pero la cultura de sus pueblos es de gran semejanza. El aislamiento de los talaló al borde de la serranía muy probablemente indique relictos de distribución anterior. (Mapa de elaboración propia, con el asesoramiento de Sergio Smith).
Cronologías y horizontes en el poblamiento del actual espacio cordobés
Los tiempos están basados en: Rivero (2012). A la izquierda, la curva mostrando el cambio en el nivel del mar está basada en Dos Reis y colaboradores (2020). A la derecha, la columna climática del hemisferio norte está basada en Dansgaard y colaboradores (1969) y en Schönviese (1995). En el esquema, como en los estratos, más abajo está lo más antiguo. Elaboración propia. Para saber más lee el libro I, «Las Sociedades Prehistóricas de Córdoba«.
Características climáticas y ambientales

Cuadro que representa las características climáticas y ambientales que se vivieron durante los tiempos del Horizonte Cultural Candonga. Elaboración propia, con base principal en la medición paleoclimática de Vostok (Antártida). Para saber más lee el libro I, «Las Sociedades Prehistóricas de Córdoba«.
Cuadro cronológico de los gobernantes incas en la fase expansiva y principales eventos en el actual territorio de Argentina
Para saber más lee el Libor III «Los Incas en Cordoba. La Frontera Suroriental del Tawantinsuyu«
Principales provincias indígenas de la actual Córdoba registradas por los primeros cronistas

Esquema tentativo de las principales provincias indígenas registradas por los cronistas superpuestas al mapa del noroeste cordobés de 1953. Los límites se han trazado arbitrariamente para cercar la zona. Un trabajo de mayor detalle, unificando las crónicas con el trazado de las pircas preservadas, es necesario para comprender mejor el trazado preciso. Elaboración propia. Para saber más leer el ibor IV «Sacats, Hen-en y Kaniari. Nativos y Colonos entre los originarios cordobeses«.
